Historia

los orígenes de la archicofradía

Es difícil concretar el momento temporal en el que darían comienzo las actividades de la Cofradía, puesto que los estudios realizados por historiadores apuntan a que su origen se remonta a los tiempos posteriores a la Reconquista.
Según estos trabajos sobre la Semana Santa, la Archicofradía Virgen de la Soledad tiene su origen en la antigua"Confraria de la Sanch de Jesuchrist", la de mayor antiguedad en  la ciudad de Alzira, constando ya erigida en el aсo 1573, según consta en el "Llibre Racional del Ayuntamiento de Alzira", teniendo constancia que, con anterioridad a dicha fecha, ya desarrollaba actividades en torno a la Pasión de Cristo, tal y como se documenta a través del "Llibre dels Actes dels Jurats e Consell" de la ciudad, (1539, folio 100 v. y 1542, folio 53 v.) custodiado en el Archivo Municipal de Alzira, y destacó por su carácter asistencial al encargarse de socorrer a los reos de muerte durante los tres días anteriores a su ajusticiamiento, así como el amparo de los ahogados y asesinados dándoles sepultura y otras obras piadosas tales como costear misas de estos difuntos.

De todo ello se da cuenta en el cumplido Reglamento Interno, cuya recopilación data de 1862, y que regula la forma de proceder en los diversos casos.

En este Reglamento se intitula a la Cofradía bajo la advocación de "de Nuestra Señora de la Soledad o sea de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, identificando por tanto el origen con la sucesión.
La Archicofradía contó con capilla propia, construida entre los siglos XV y XVI ("Padrón de Riqueza de 1573, Título de Mossen Melchior Mont, folio 311 3. Sig.1120/I-12 del Archivo Municipal de Alzira"), que fue origen de la actual Procesión del Santo Entierro, desapareciendo la susodicha capilla en 1841.

Con motivo de haber incorporado una imagen de la "Virgen de la Soledad", la Cofradía asoció esta advocación a su denominación histórica, que con el devenir del tiempo ha desembocado en la titulación que en la actualidad se utiliza.


Desde la renovación hasta 1980


La Archicofradía se renovó en el año 1859 tal y como consta en el propio Libro de Actas, confeccionándose recopilaciones y refundiciones de las normativas seculares de la Asociación, que dio lugar a un Reglamento General que consta de 20 artículos que regulan el funcionamiento de la misma, así como un Reglamento Particular del Clavario y Junta que se extiende en 8 artículos y un Reglamento Particular del Secretario que consta de 3 artículos.

Durante los años posteriores a 1859, la Cofradía continúa asistiendo a los reos de muerte, tal y como venía haciéndolo desde tiempo inmemorial, y asé se constata en el libro de actas que en el año 1864, a Diego Baeza; en 1882 a Vicente Balaguer Pérez y en 1893 a Mariano Grau Rodriguez, ajusticiados todos ellos en Alzira, datos corroborados por los documentos públicos que constan en el Registro Civil de la Ciudad y en el Archivo Municipal de Alzira.

Llegados a los últimos años del siglo XIX, encontramos que la actividad asistencial de la Asociación se desvanece, motivado quizás por el constante balanceo de nuestras Constituciones Civiles entre los defensores de la pena de muerte y los abolicionistas.
Y así poco a poco, la Archicofradía pasa a desarrollar actividades penitenciales en las diversas manifestaciones de actos religiosos de Semana Santa y la colaboración en obras piadosas y de participación social, acompañados y amparados bajo la advocación mariana de la Virgen de la Soledad, hasta nuestros días.


Este periodo es el de mayor claridad histórica, puesto que se conserva el Libro de Actas de la Cofradía, que alcanza desde 1859 hasta 1980, en el que se agotaron sus hojas y se aperturó un nuevo libro.
El Libro de Actas antiguo principia por la incorporación del cuerpo normativo de la Cofradía: Reglamento General, Reglamento de Clavarios, Reglamento del Secretario, etc., con lo que se da cuenta de cuáles eran los derechos y deberes de los cofrades en aquél momento.
El referido Libro de Actas también es un fiel reflejo de la actividad de la Archicofradía, en el que se extracta la participación de la misma en todos los actos pasionales de la Semana Santa. Un libro en el que se da cuenta de los Ingresos y los Gastos de todo este periodo, al tiempo que sirve de testimonio de cuantos Presidentes, Clavarios, Mayorales, etc, han intervenido durante el transcurso del tiempo.

Digno de reseñar es el Inventario de Bienes de la Virgen que se efectúa en 1865, en el que se hace constar todo el ajuar de procesionar y de "casa", los vestidos y ropajes, las joyas, etc, en un pliego del mencionado libro.
También es destacable que se dedica una hoja del libro a la anotación de los Clavarios de la Virgen de todo este periodo.
De dichos datos se extraen conclusiones bastante curiosas, tales como que durante la contienda civil espaсola, quién ostentó la Clavaría y por ende la Presidencia de la Archicofradía fue una mujer, Doña Agustina Albentosa Ramirez; o como que a pesar de las restricciones sufridas en dichos tiempos, se dio continuidad a la Cofradía mediante la provisión de los respectivos cargos, aunque no se llegase a celebrar la Semana Santa.

La Junta General de 4 de febrero de 1967  aprobó un nuevo reglamento interno de la Archicofradía que tendría vigencia hasta 1981.

También es digno de hacer constar que el Libro de Actas de la Archicofradía sufrió  el azote del Rio Xúquer que lo sepultó bajo sus aguas la noche del 20 de octubre de 1982. El buen hacer de nuestro Cofrade Bernat Sanchis, que lo recuperó para la historia con mucho esfuerzo, cariño y tremenda responsabilidad, hizo que hoy lo podamos seguir contemplando, si bien, alguna de sus hojas, anecdóticamente las más nuevas, las que se encontraban escritas con bolígrafo, han padecido decoloración y emborronamiento. Sin embargo, aquellas más antiguas, afortunadamente, permanecen sin alterarse lo más mínimo .


Desde 1981 a la actualidad

Hemos partido de esta fecha (1981), puesto que es el momento en el que se apertura el nuevo Libro de Actas de la Archicofradía.
Con él empieza una nueva época, puesto que la estructura que presenta la Cofradía se ha acomodado a la normativa canónica recientemente publicada.  El nuevo Código de Derecho Canónico y la intención de adquirir un local propio donde desarrollar las actividades cofrades obligó a la Junta Directiva la elaboración de unos nuevos Estatutos, que fueron aprobados por la Junta General el 22 de marzo de 1980 y refrendados por la autorización eclesiástica el 20 de febrero de 1985 y la planificación interna de la Archicofradía mediante la aprobación de un nuevo Reglamento Interno, también el 22 de marzo de 1980.

Este Reglamento ha sido el que ha regulado la vida social de la Cofradía desde su aprobación hasta la actualidad, habiendo sufrido modificaciones importantes para introducir las nuevas secciones que la Cofradía ha ido creando y potenciando.
Así la denominada Sección de Señoras se regulaba en dicho primer Reglamento.
Sufrió su primera modificación para adaptar algunos artículos a las necesidades del momento mediante aprobación de la Junta General de 12 de Marzo de 1994.
La Sección Penitencial de la Archicofradía se incorporó al Reglamento por aprobación de la Junta General de 2 de marzo de 2002, si bien la Junta Directiva autorizó que se formase el Cuerpo de Porteadores de Honor de la Virgen para que ese mismo año pudiese salir por primera vez al acto del Traslado del Paso.

La Sección de la Banda de Tambores y Timbales se incorporó al reglamento mediante aprobación de la Junta General de 29 de marzo de 2003, a pesar que de hecho lo hacía desde 1985 cuando se fundó la referida Banda.

El 5 de marzo de 2005 la Junta General de la Archicofradía aprobó la modificación del Reglamento en su apartado referido al Clavario, para darle un contenido más acorde a la realidad actual.

El 9 de marzo de 2007 se modificaron algunos preceptos de la Sección de Señoras para actualizarlos.

El 1 de abril de 2011, la Junta General aprueba la desaparición de la Sección de Señoras, creando la Sección Dones de la Verge, con la finalidad de la integración de una única Junta Directiva compuesta tanto de hombres como mujeres, si bien desde hacía años que de hecho la unificación de juntas se había producido.


Finalmente, tras muchos años de intensas gestiones ante el Arzobispado de Valencia, habiendo pasado tres Obispos sucesivamente, Don Antonio Cardenal Cañizares, aprobó los nuevos Estatutos Canónicos de la Asociación que desde entonces pasa a denominarse "Virgen de la Soledad y de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo", procediéndose a hacer justicia con las reivindicaciones históricas de la Archicofradia para la recuperación del nombre histórico de la misma. Por fin la Sangre y la Soledad volvían a estar juntos como nunca debieron de dejar de estarlo.

Testimonio

La actual Procesión  del Santo Entierro dió comienzo  a principios del siglo XVI ; tuvo su origen en la capilla de la Sangre, capilla que albergaba a la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor o de la Soledad. Fue ésta la primera de las Hermandades  que desfilaron en el inicio de esta festividad."

Eduardo Part Dalmau. La Semana Santa Alzireña. 1982, pág 19